LOS NIÑOS NO SON VAGOS NI MALOS POR NATURALEZA

En muchas ocasiones tendemos a etiquetar a los niños de vagos, pero puede tratarse de un problema que aún no ha exteriorizado o no ha sido diagnosticado.

Pero etiquetando a nuestros hijos o alumnos solo conseguiremos condicionarles el carácter y personalidad, disminuyendo su autoestima. ¿Ante qué síntomas debemos estar alerta?

  • Trastornos de conducta
  • Déficit de atención
  • Hiperactividad, ansiedad
  • Depresión
  • Inestabilidad emocional
  • Trastorno bipolar

Las alteraciones específicas del lenguaje, comportamientos inestables y otras sintomatologías nos pueden encubrir  un trastorno generalizado del desarrollo (TGD).

Ser vago no es un rasgo de la personalidad. Muchas veces son defensas que utilizan los niños para protegerse ante sus dificultades o falta de estrategias. Como consecuencia estos niños pierden la confianza en sí mismos, su autoestima y motivación por las cosas.

“Muchas veces se confunden actitudes perezosas con otro tipo de trastornos.

Los diagnósticos llegan tarde porque la sintomatología se encubre, bien por desconocimiento de los padres, profesionales o el propio niño que va compensando por otros medios.

Busquemos las causas de sus dificultades y cómo tratarlas.

En ocasiones el niño sufre, se bloquea, tiene miedo y manifiesta ansiedad a la hora de ir al colegio. Pongamos los medios para encauzarle y no permitamos que se le etiquete de vago o perezoso.

El niño necesita estar feliz para aprender.

Os dejamos un spot donde se muestra cómo 20 millones de niños son etiquetados con «trastornos mentales» que se basan únicamente en una lista de comportamientos.