Los importancia de los primeros mil días en vida del niño son muy importantes, este periodo es de vital importancia para el desarrollo cerebral. Durante este tiempo somos especialmente sensibles a la interacción con el medio ambiente.

El desarrollo, el peso al nacer y el ritmo de crecimiento del bebé hasta que cumple dos años es fundamental para determinar su salud en el futuro. Durante estos años de vida las neuronas se mielinizan y van estableciendo conexiones entre ellas.

El recién nacido se rige por parámetros emocionales muy primarios: llora o ríe. Su mundo se basa en necesidades, afectos y acciones muy básicas, no es hasta los 18 meses de vida aproximadamente cuando comienza la aparición de una afectividad inteligente.

“Es durante el primer año cuando se adquiere gran parte de nuestra inteligencia emocional.”

A partir de las 20 semanas, todas las partes del cerebro humano están en su lugar y, a partir de ese momento, el desarrollo no depende de la maduración sino de la estimulación de las conexiones entre las neuronas.

El primer año de vida es de gran importancia para el desarrollo cerebral, es la experiencia la que establece mayor número de conexiones cuando el niño observa un rostro, escucha un sonido, toca un objeto. Es entonces cuando se generan impulsos bioeléctricos que se desplazan por el cerebro estableciendo conexiones.

El desarrollo del cerebro del niño va a depender  en gran medida de las experiencias que vive y que surgen en la interacción del niño con el adulto. Un vínculo temprano tendrá  un impacto directo en su organización.

Todo lo que sabemos sobre los niños demuestra que un desarrollo emocional saludable es la clave para otro tipo de crecimiento

Siempre se ha tendido a asociar el éxito de una persona con la inteligencia cognoscitiva, pero en los últimos años se ha descubierto que un CI (cociente intelectual) elevado no tiene por qué ir asociado a unos resultados académicos positivos y mucho menos a la felicidad. Para ello es necesario un adecuado desarrollo emocional.

No nos puede sorprender entonces que en  los últimos años, un elevado número de autores planteen la importancia del desarrollo de la inteligencia emocional y su influencia en las capacidades cognitivas así como la mejora en los resultados escolares.

Un adecuado manejo de las emociones puede influir positivamente en la capacidad reflexiva, la atención, la flexibilidad cognitiva, es decir, en el rendimiento escolar. Todo esto lo recoge la neurociencia que  ha permitido conocer mejor el funcionamiento cerebral de las emociones.

Conclusiones:

  • Es importante desarrollar una inteligencia emocional: vivir y conocer las propias emociones, reconocer las de los demás, auto-motivarse…
  • Hay que valorar la importancia de la afectividad en el desarrollo integral infantil. Cualquier proceso de aprendizaje supone la interrelación de factores intelectuales, emocionales y sociales.
  • Identificar el papel del educador para favorecer el desarrollo afectivo del niño:
  • Potenciar el desarrollo del lenguaje social y afectivo
  • Buscar experiencias participativas y socializadoras (juegos)
  • Establecer normas y valores para cada edad