Estudios científicos revelan que el feto puede percibir sonidos de la madre y del exterior desde la semana 16 de embarazo aunque sus oídos no se desarrollen completamente hasta el sexto mes de gestación.

Hacia la semana 20 el feto empieza a percibir sonidos, siendo los primeros que escucha los latidos del corazón de su madre y su voz. Escuchan el latido de sus madres, la palpitación de las arterias y lo que sucede en el exterior (atenuados por las capas de piel y el líquido amniótico que lo envuelve) pero puede escuchar ya murmullos, música y ruidos ambientales.

Se calcula que al bebe le llegan unos 20 dB menos de lo que sucede fuera.

También se sobresalta con los portazos y se calma cuando escucha música.El oído del bebe está completamente maduro a las 25 semanas de gestación.

Estudios científicos revelan que el feto puede percibir sonidos de la madre y del exterior desde la semana 16 de embarazo aunque sus oídos no se desarrollen completamente hasta el sexto mes de gestación.

Hacia la semana 20 el feto empieza a percibir sonidos, siendo los primeros que escucha los latidos del corazón de su madre y su voz. Escuchan el latido de sus madres, la palpitación de las arterias y lo que sucede en el exterior (atenuados por las capas de piel y el líquido amniótico que lo envuelve) pero puede escuchar ya murmullos, música y ruidos ambientales.

Se calcula que al bebe le llegan unos 20 dB menos de lo que sucede fuera.

También se sobresalta con los portazos y se calma cuando escucha música.

El oído del bebe está completamente maduro a las 25 semanas de gestación.

Todo esto se puede objetivar por medio de una ecografía apreciándose el movimiento del feto como reacciona a diferentes sonidos, la agitación de sus párpados y la frecuencia cardiaca.

Por eso se recomienda ponerles música tranquila y si elegimos una música concreta repetirla.

La música barroca sobre todo los sonidos armónicos y agudos de Vivaldi y Mozart calman y relajan al niño.

Estos sonidos estimulan nuevas conexiones neuronales en el cerebro del niño porque son ricas en simetrías y modelos recurrentes que consiguen desarrollar tanto el hemisferio derecho como el izquierdo, completando sus funciones.

También los niños prematuros que no pueden dormir se benefician de sonidos que imitan los latidos de la madre.

Algunos estudios afirman que el bebé puede recordar hasta el año las melodías que ha estado escuchando en la barriga de su mamá.

La música en general en los bebés estimula la comunicación, fomenta el desarrollo de funciones cognitivas como la creatividad, el lenguaje y la imaginación estimulando las habilidades espaciales y la memoria visual.

Estimula la maduración cerebral

Desarrolla la neuroplasticidad: incrementa el número de sinapsis y mejora la conectividad entre las neuronas.