¿Qué consecuencias puede tener si el niño no gatea?

  • Dificultad de coordinación mano – ojo
  • Problemas para el seguimiento con los ojos de una línea
  • Escritura ilegible
  • Problemas de concentración y motricidad gruesa

¿Cómo podemos fomentar el gateo?

  • Buscar un suelo seguro y acogedor.
  • No forzar a los niños aponerse de pie, puede crearle inseguridad si no esta preparado para ello.
  • Gatear persiguiendo un objeto (pelota, peluche…) es más efectivo que poner una alfombra para que gatee
  • Evitar los aparatos que retardan el desarrollo del movimiento (parques, taca tac…)
  • Entre los 16 meses y dos años se afianza la bipedestación, no pasa nada si el niño sigue alternando el gateo y la bipedestación, esto acelerará su organización cerebral

¿Y si nuestro hijo nunca gateó?

No pasa nada ya que el gateo también se integra. Existen programas y actividades que promueven estos ejercicios. Hoy en día en los colegios hay programas psicomotores que trabajan todas estas habilidades.

Cada vez más el profesional de la educación conoce y está formado para implantar estos programas en los centros escolares, como tratamiento preventivo y trabajo encauzado a paliar las dificultades madurativas en los niños.

Algunos datos

  • Doman afirmaba que “existe una relación muy estrecha entre ser capaz de arrastrarse, de gatear y de converger con la visión en un punto próximo”
  1. Doman realizó un estudio sobre bebés en una tribu del Amazonas. Estos bebés que no podían gatear por el suelo por presencia de serpientes venenosas, insectos y otros animales peligrosos, desarrollaron un sentido de la visión a larga distancia, focalizando más o menos a unos 15 metros, sin embargo no eran capaces de hacerlo a distancias cortas (30 – 40 cm ) con lo que su capacidad de aprendizaje podía verse afectada.
  • T.Aldrete decía que “el 95% de los niños que no gatean tienen problemas de lectoescritura. El 5% restante lo suple trabajando la manualidad. El gateo es un ejercicio preventivo para la lectura”.
  • Estudios de optometristas afirman que el 98% de los niños con estrabismo no gatearon lo suficiente de pequeños.
  • Con el gateo empiezan los primeros procesos corticales de lateralización. Uno de los hemisferios se convierte en dominante. Por ejemplo, podemos observar en niños pequeños cómo utilizan las dos manos para coger un objeto precisamente porque la orden llega de forma simultánea a los dos hemisferios. Cuando el nivel de organización cortical es mayor ya es capaz de coger el objeto con una mano.

No es un simple patrón de movimientos cruzados sino una información neurológica importante que tendrá una repercusión directa en toda el área motora, perceptual, sensorial y afectiva y como consecuencia a una correcta lectura y escritura.