Los síntomas del TDAH pueden permanecer en la edad adulta en un 50% de los casos. Los síntomas de hiperactividad van disminuyendo a lo largo de los años, pero sobre todo hay un impacto a nivel clínico, funcional y calidad de vida.

Según estudios a largo plazo, al 60% de los niños que son diagnosticados de TDAH en edad escolar se les puede retirar el tratamiento en edad adulta. En el 40% de los casos los síntomas no disminuyen tanto y siguen interfiriendo en el día a día, necesitando muchas veces mantener la medicación.

¿Cómo persiste el TDAH en la edad adulta?

  • Del 10 al 20% tiene pocos problemas
  • 60% siguen presentando síntomas asociados
  • Entre el 10 al 30% desarrollan problemas de conducta antisocial
  • El 70% presentan comorbilidad psiquiátrica

A pesar de que los síntomas de hiperactividad vayan disminuyendo a lo largo de los años, el déficit de atención se mantiene constante a lo largo de la vida. También persiste la inestabilidad emocional con cambios constantes de ánimo, la poca tolerancia a la frustración y dificultad para adaptarse a los cambios.

Un estudio epidemiológico realizado a nivel internacional en la población general, señala la prevalencia del TDAH en adultos en un 3,4% aunque la realidad es que muchos adultos no están diagnosticados. Muchos síntomas se solapan con otras patologías como trastornos de ansiedad y otras afines.

Principales síntomas en adultos con TDAH

  • Problemas de atención y concentración
  • Necesidad de actividad constante con horarios sobrecargados
  • Dificultad para organizar los tiempos
  • Falta de constancia y de paciencia
  • Conducir de forma temeraria
  • Cambiar de trabajo constantemente
  • Baja autoestima
  • Inestabilidad emocional
  • Inseguridad y sensación de fracaso
  • Dificultades en la memoria de trabajo (o memoria a corto plazo)
  • Síntomas de ansiedad
  • Sentimientos de inquietud interna
  • Habla en exceso
  • Se irrita con facilidad

Es importante inculcar en el adulto el manejo de todo tipo de situaciones implícitas en el TDAH para el control de la impulsividad, hiperactividad y hábitos para mejorar la atención.