Cuando un niño tiene  problemas de aprendizaje (atención, hiperactividad, dislexia…) se desencadenan otro tipo de problemas de conducta que a la larga pueden afectar a la dinámica familiar.

Algunos problemas con los que nos podemos encontrar son:

  • Relación con los amigos, hermanos…
  • Mal comportamiento
  • Bajo rendimiento académico
  • Fobias, miedos, pesadillas…
  • Manifestaciones somáticas como dolores de cabeza y problemas digestivos.

¿Qué podemos hacer los padres ante todo esto?

  1. Tener en casa normas estables: cuando establecemos una norma no la debemos modificar. Es importante establecer rutinas diarias y dejar claras las reglas importantes.
  2. Poner límites desde el cariño: normas claras en las que el niño participe a la hora de fijarlas, flexibles a su edad y capacidad de comprensión. Centrarnos más en lo que el niño puede hacer que en la prohibición.
  3. Ignorar los  malos comportamientos y prestar atención a los buenos. Nunca se debe hacer una cosa sin la otra.
  4. Tiempo Fuera: llevar al niño a un lugar aburrido pero seguro (rincón o pasillo), donde no tenga distracciones pero esté retirando de la actividad que estaba realizando.
  5. Retirar Privilegios: eliminar cosas que le gusten y que éste realiza normalmente. Debe ser proporcional al comportamiento inadecuado del niño.
  6. Compensar las buenas conductas e intentar buscar alternativas a las menos adecuadas.
  7. Contención: los padres son los que mandan, no debemos ceder a sus pataletas ni corresponder a una rabieta con enfados ni gritos.
  8. Sobrecorrección: alternativa eficaz para hacer que los comportamientos desagradables o difíciles se conviertan en aceptables.
  9. Y lo más importante, es necesario que los padres estén coordinados y unidos para establecer los criterios de actuación.